
Existen dos logros que los inmigrantes deben aspirar a alcanzar si quieren aumentar las posibilidades de triunfo en los Estados Unidos: aprender el idioma inglés, el cual le proporcionaría más posibilidades de competir en un medio hostil, y de aumentar su efectividad e independencia; y hacerse ciudadano seguido sea elegible, para tener amplia participación en los procesos cívicos y tener acceso a las oportunidades que esta nación ofrece a sus ciudadanos.
Aunque exista el cable en español y Univisión, y nuestro idioma sea tan común en nuestras comunidades como el arroz, aprender inglés es una necesidad inmediata, si queremos escaparnos a las limitaciones que paradójicamente impone el hecho de que nuestro idioma sea tan hablado en nuestro medio. Aprender el inglés sería una alternativa a esa limitación y abriría un campo multidimensional donde se multiplicarían nuestras posibilidades y satisfacciones.
Aprender inglés abre puertas, aun si planeamos retornar a nuestro país de origen.
Y que conste, no hay una edad óptima para aprender, un idioma o cualquier otra cosa.
Aprender un idioma es comparable al desarrollo de cualquier destreza: ¡debe uno practicar, practicar y practicar, diligentemente! El primer paso, comenzar, es siempre el más difícil y la dificultad disminuye en proporción directa a la cantidad de tiempo que dediquemos a practicar lo que aprendemos. Así, a medida que nuestros conocimientos básicos aumentan, la experiencia se torna más fácil y placentera.
Nuestra condición de adultos nos ofrece ciertas ventajas y desventajas cuando aprendemos.
Tenemos que estar conscientes de que si aprendemos un idioma nuevo después de cierta edad, siempre tendremos acento cuando hablamos, lo cual debe servirnos de orgullo, no de vergüenza, pues el acento es parte de nuestra personalidad y no debe ser impedimento para que logremos lo que nos proponemos. Como ejemplo de personalidades con acento pronunciado, debemos mencionar a Henry Kissinger, quien llegara a ser Secretario de Estado y a Ricardo Montalbán, destacado actor mejicano. Además, una persona nativa que vea su empeño en aprender, tratará de ayudarle, no disuadirle.
Use su conocimiento del español para aprender nuevas palabras en inglés. Escriba las palabras en tarjetas 3 x 5, en inglés en un lado, con su significado en español en el otro, y llévelas en el bolsillo; trate de aprender por lo menos tres palabras nuevas diarias, lo que se traduciría en más de mil palabras en un año.
Vea mucha televisión en inglés, aunque al principio no entienda ni pío. Si vive en los Estados Unidos, sintonice a NPR (National Public Radio; o sea, la radio pública), que se difunde en todo el territorio, generalmente en FM, pues tiene locutores y escritores excelentes. Los programas para niños, tales como Sesame Street, Barnie, al principio le pueden ayudar también. Trate de leer en inglés lo que le guste, pues de seguro hay palabras que ya conoce y le servirán de referencia y por tanto facilitarán su aprendizaje. Por ejemplo, si le gustan los deportes o la política, trate de leerlos en inglés.
Aprender el inglés sería uno de sus mejores logros. Cuando se aprende otro idioma, hasta uno propio mejora.
Aunque exista el cable en español y Univisión, y nuestro idioma sea tan común en nuestras comunidades como el arroz, aprender inglés es una necesidad inmediata, si queremos escaparnos a las limitaciones que paradójicamente impone el hecho de que nuestro idioma sea tan hablado en nuestro medio. Aprender el inglés sería una alternativa a esa limitación y abriría un campo multidimensional donde se multiplicarían nuestras posibilidades y satisfacciones.
Aprender inglés abre puertas, aun si planeamos retornar a nuestro país de origen.
Y que conste, no hay una edad óptima para aprender, un idioma o cualquier otra cosa.
Aprender un idioma es comparable al desarrollo de cualquier destreza: ¡debe uno practicar, practicar y practicar, diligentemente! El primer paso, comenzar, es siempre el más difícil y la dificultad disminuye en proporción directa a la cantidad de tiempo que dediquemos a practicar lo que aprendemos. Así, a medida que nuestros conocimientos básicos aumentan, la experiencia se torna más fácil y placentera.
Nuestra condición de adultos nos ofrece ciertas ventajas y desventajas cuando aprendemos.
Tenemos que estar conscientes de que si aprendemos un idioma nuevo después de cierta edad, siempre tendremos acento cuando hablamos, lo cual debe servirnos de orgullo, no de vergüenza, pues el acento es parte de nuestra personalidad y no debe ser impedimento para que logremos lo que nos proponemos. Como ejemplo de personalidades con acento pronunciado, debemos mencionar a Henry Kissinger, quien llegara a ser Secretario de Estado y a Ricardo Montalbán, destacado actor mejicano. Además, una persona nativa que vea su empeño en aprender, tratará de ayudarle, no disuadirle.
Use su conocimiento del español para aprender nuevas palabras en inglés. Escriba las palabras en tarjetas 3 x 5, en inglés en un lado, con su significado en español en el otro, y llévelas en el bolsillo; trate de aprender por lo menos tres palabras nuevas diarias, lo que se traduciría en más de mil palabras en un año.
Vea mucha televisión en inglés, aunque al principio no entienda ni pío. Si vive en los Estados Unidos, sintonice a NPR (National Public Radio; o sea, la radio pública), que se difunde en todo el territorio, generalmente en FM, pues tiene locutores y escritores excelentes. Los programas para niños, tales como Sesame Street, Barnie, al principio le pueden ayudar también. Trate de leer en inglés lo que le guste, pues de seguro hay palabras que ya conoce y le servirán de referencia y por tanto facilitarán su aprendizaje. Por ejemplo, si le gustan los deportes o la política, trate de leerlos en inglés.
Aprender el inglés sería uno de sus mejores logros. Cuando se aprende otro idioma, hasta uno propio mejora.